Las intensas lluvias registradas estos días en la zona de Orihuela Costa han dejado una imagen poco habitual, pero completamente natural, en la Dehesa de Campoamor: el Río Nacimiento ha vuelto a transportar agua hasta desembocar en la playa de La Glea.
Muchos vecinos y visitantes pudieron observar durante la jornada cómo el cauce volvía a activarse después de meses prácticamente seco, arrastrando agua y sedimentos hacia el Mediterráneo. Una escena que siempre llama la atención y que forma parte del comportamiento habitual de este tipo de ramblas y cauces mediterráneos cuando se producen episodios de lluvias intensas.
Lo más importante es transmitir tranquilidad. Aunque en algunos puntos concretos se acumularon balsas de agua y se registraron incidencias menores propias de un episodio de lluvia intensa, no se han producido daños importantes en la urbanización ni situaciones graves en Dehesa de Campoamor.
El Río Nacimiento, como ocurre con muchas ramblas del litoral mediterráneo, permanece seco gran parte del año y recupera caudal únicamente en momentos de precipitaciones abundantes. Su desembocadura en la playa forma parte de la dinámica natural del territorio y no supone, por sí misma, una situación extraordinaria.
De hecho, estas imágenes recuerdan también la importancia del entorno natural que rodea Campoamor y su conexión con espacios protegidos como Sierra Escalona y la franja litoral mediterránea.
Tras la mejora del tiempo, la situación ha vuelto poco a poco a la normalidad y las playas recuperan ya su aspecto habitual. Mientras tanto, las imágenes del río llegando al mar dejan una estampa muy poco frecuente que muchos vecinos aprovecharon para fotografiar y compartir en redes sociales.
En una zona acostumbrada al sol y a la calma del Mediterráneo, la lluvia también deja de vez en cuando escenas que recuerdan la fuerza y el comportamiento natural de nuestro paisaje.





