Hay restaurantes que se visitan, y otros que se navegan. Nautilus pertenece a los segundos.
Situado frente a la Cala Piteras, en Torrevieja, su esencia marinera no se limita a la carta: comienza en la misma fachada y se despliega en cada rincón, como si al cruzar la puerta uno se adentrara en la cubierta de un barco. Ventanas circulares a modo de ojos de buey, maderas nobles que evocan travesías antiguas y una decoración marinera cuidada al detalle hacen que el comensal se sienta viajero antes que cliente.
Anoche decidimos sentarnos en la terraza, amplia y abierta al mar, donde cada mesa se asoma al horizonte. Desde allí, la Cala Piteras descansaba tranquila bajo el cielo oscuro, iluminada por la luna y el reflejo de las luces de la costa. El sonido constante de las olas y la brisa fresca completaban un ambiente tranquilo y acogedor, perfecto para disfrutar de la cena sin prisas. El personal añadió aún más valor a la experiencia: atentos y cordiales en todo momento, supieron orientarnos en la carta con naturalidad y cercanía, haciendo que nos sintiéramos bienvenidos desde el primer momento.
La comida en Nautilus cumple con lo que promete, y no podría ser de otra manera en un lugar tan cercano al mar. Los platos están cuidadosamente elaborados, con ingredientes frescos y de calidad, y reflejan el sabor auténtico del Mediterráneo en cada bocado. Cada preparación transmite atención al detalle y respeto por los productos marinos, y la variedad de la carta permite encontrar algo para todos los gustos, siempre con el mar como verdadero protagonista de la mesa.
La cena fueron 37 euros por persona.
Reportaje fotográfico de una cena en restaurante Nautilus de Torrevieja





Nos vemos en Campoamor
Este es un reportaje de la ruta gastronómica de Campoamor y su entorno