Como ya es tradición, la llegada del nuevo año estuvo marcada por un incesante estallido de fuegos artificiales que durante cerca de media hora transformaron el cielo en un auténtico lienzo de luz, color y sonido.
Organizado de manera espontánea por los propios vecinos, este fenómeno colectivo se ha consolidado como una de las señas de identidad de la celebración en la costa oriolana. Mucho antes de que sonaran las doce campanadas, los primeros destellos ya anunciaban que la noche iba a ser especial. Sin embargo, fue justo al dar la medianoche cuando el cielo alcanzó su punto álgido, regalando un espectáculo vibrante y emocionante.

Desde distintos puntos del litoral, los fuegos artificiales se iban respondiendo unos a otros, creando una especie de diálogo luminoso en el aire. En lugares como Cabo Roig, Villamartín, la carretera de San Miguel de Salinas, La Zenia, Playa Flamenca y, por supuesto, Campoamor, los castillos pirotécnicos se sucedían sin pausa, como si existiera una amistosa competición por ofrecer el encendido más espectacular.
Cada explosión encontraba eco en otro rincón, reforzando la sensación de comunidad y celebración compartida que caracteriza esta noche tan especial. Una tradición que no deja indiferente a nadie y que año tras año demuestra la energía, la ilusión y el espíritu festivo de quienes viven y disfrutan de Orihuela Costa.
Desde Campoamor.com queremos desear a todos nuestros lectores un 2026 lleno de salud, amor y prosperidad. Que este nuevo año brille con la misma intensidad que iluminó nuestros cielos en esta mágica Nochevieja.





