El mar se fue. La playa cambió por completo de aspecto. El agua retrocedió varios metros y dejó al descubierto una parte de la costa que normalmente permanece bajo el mar. Y lo más llamativo fue que no hacía falta ningún instrumento para darse cuenta: se veía perfectamente.
Quienes estábamos en Campoamor pudimos contemplar un fenómeno poco habitual. La línea de agua comenzó a desplazarse hacia atrás, dejando una franja de costa mucho más amplia de lo normal. El Mediterráneo parecía haberse retirado unos metros, como si de repente hubiera bajado la marea de una forma extraordinariamente rápida.
Y después llegó otra de las características del episodio: el regreso del agua generó fuertes corrientes, recordándonos que cuando el mar se comporta de una manera que no es la habitual conviene observarlo con respeto.
No era un tsunami provocado por un terremoto. El Centro de Coordinación de Emergencias informó durante la mañana de que la retirada del nivel del mar respondía a causas naturales y que no existía ningún aviso de tsunami sísmico.
La explicación está en la atmósfera.
Las informaciones recogidas durante el episodio apuntan a variaciones bruscas de la presión atmosférica y ondas gravitatorias capaces de producir oscilaciones rápidas del nivel del mar. Cuando determinadas condiciones atmosféricas y marítimas coinciden, esas pequeñas perturbaciones pueden amplificarse y provocar movimientos mucho más visibles del agua.
Es precisamente ahí donde aparece el término meteotsunami, utilizado para describir oscilaciones del nivel del mar producidas por perturbaciones atmosféricas y no por un terremoto submarino. Aemet ha documentado este tipo de fenómenos en el Mediterráneo.
La imagen que nos queda, sin embargo, es mucho más sencilla que toda la explicación científica: mirar al Mediterráneo y descubrir que el mar está varios metros más lejos de donde debería estar.
Un Mediterráneo que nos recuerda que está vivo
En Campoamor estamos acostumbrados a disfrutar del mar de una manera casi cotidiana. Lo vemos tranquilo por las mañanas, con viento, con oleaje, al atardecer… Forma parte del paisaje y muchas veces incluso dejamos de reparar en él.
Por eso resulta tan impresionante cuando, de repente, el paisaje cambia delante de nosotros.
La retirada fue especialmente llamativa en distintos puntos del litoral de la Región, con observaciones de retrocesos de varios metros y hasta unos siete metros en algunas zonas de La Manga. Protección Civil llegó inicialmente a prohibir el baño en el litoral mediterráneo de Cartagena por precaución, ante la posibilidad de que el agua regresara rápidamente y generara corrientes. Posteriormente se pasó a bandera amarilla.
Y precisamente esa es quizá la principal lección de lo ocurrido: que el hecho de que no exista un tsunami sísmico no significa que el comportamiento del agua deje de requerir precaución.
Nosotros lo vivimos desde Campoamor
En el puerto de Campoamor se notó especialmente la entrada de agua y en Aguamarina el efecto era visible.

No todos los días se puede contemplar algo así desde nuestras playas.
Fue uno de esos momentos que empiezan con una pregunta —“¿qué le está pasando al mar?”— y terminan convirtiéndose en una historia que contar.
Porque Campoamor también es esto: un lugar desde el que disfrutar del Mediterráneo… incluso cuando el Mediterráneo decide sorprendernos.
Nos vemos en Campoamor
Fotografías de amigos de Campoamor.com





