Campoamor tiene la enorme suerte de estar rodeada de una de las masas forestales más importantes del litoral de Alicante. Ese privilegio también exige una cultura de prevención contra los incendios.
Quien llega por primera vez a Campoamor suele quedarse con la imagen del mar, de sus playas o de su puerto deportivo. Sin embargo, quienes vivimos aquí sabemos que existe otro gran tesoro que define la personalidad de nuestra urbanización: los extensos pinares que rodean gran parte de Dehesa de Campoamor.
Estos bosques no solo forman parte del paisaje. Son el motivo por el que muchas personas decidieron comprar aquí su vivienda hace décadas. Caminar bajo los pinos, escuchar el canto de las aves o disfrutar de senderos a pocos metros del Mediterráneo constituye uno de los grandes valores ambientales de Orihuela Costa.
Desde Campoamor.com hemos contado en diversas ocasiones la importancia ecológica de este espacio natural e incluso el proceso encaminado a reforzar su protección ambiental. Precisamente por ese enorme valor, quizá ha llegado el momento de abrir un debate sereno sobre una cuestión que preocupa cada verano en toda España: la prevención de los incendios forestales.
No se trata de generar alarma. Todo lo contrario.
La realidad demuestra que nuestro entorno ha respondido muy bien cuando se han producido situaciones de riesgo. En los dos últimos años se registraron varios conatos de incendio muy próximos a Campoamor que fueron controlados con rapidez gracias a la intervención coordinada de medios terrestres y aéreos, evitando consecuencias mucho mayores. Aquellos episodios pusieron de manifiesto la eficacia de los servicios de emergencia, pero también recordaron la enorme importancia de actuar antes de que aparezca el fuego.
La pregunta, por tanto, quizá no sea si estamos preparados para un incendio, sino si estamos haciendo todo lo posible para que nunca llegue a producirse.
Un bosque muy especial
Los montes que rodean Campoamor no forman parte, en su mayor parte, de un gran monte público gestionado directamente por una administración. Existen numerosas parcelas y terrenos de titularidad privada, lo que hace que la prevención sea más compleja y requiera la implicación de propietarios y administraciones.
La legislación española establece que los propietarios de terrenos forestales tienen responsabilidades en su conservación y en la adopción de medidas preventivas, mientras que la Generalitat Valenciana ejerce competencias fundamentales en materia de planificación forestal y prevención de incendios. Los ayuntamientos, por su parte, desarrollan planes municipales de actuación y coordinan la protección de las zonas donde conviven viviendas y masa forestal.
Es decir, la protección del bosque no depende de una única administración. Es un trabajo compartido
La prevención empieza mucho antes de que aparezca el humo
Cuando se habla de incendios forestales solemos pensar en helicópteros, hidroaviones, camiones de bomberos o grandes despliegues de emergencia. Sin embargo, los expertos coinciden en que la verdadera batalla se libra mucho antes. Un bosque bien gestionado, con una adecuada planificación y una ciudadanía concienciada, reduce enormemente el riesgo de que un pequeño conato termine convirtiéndose en una tragedia.
Y ahí todos tenemos una parte de responsabilidad.
Quienes vivimos o pasamos largas temporadas en Campoamor compartimos un entorno natural excepcional. Ese privilegio también implica adoptar pequeños hábitos que, aunque puedan parecer insignificantes, ayudan a proteger nuestros montes. Desde evitar cualquier conducta que pueda provocar una chispa hasta mantener limpias las parcelas privadas, recoger residuos o avisar inmediatamente al 112 ante cualquier indicio de humo, cada gesto cuenta. La prevención no es únicamente una cuestión de las administraciones; empieza también en el comportamiento cotidiano de quienes disfrutamos de este paisaje.
Pero la responsabilidad ciudadana tiene un límite. La conservación de una masa forestal como la que rodea Campoamor requiere una planificación permanente, inversiones continuadas y una coordinación eficaz entre propietarios y administraciones públicas.
Un compromiso compartido
La protección de los bosques no depende de una única institución. Los propietarios de los terrenos forestales tienen obligaciones de conservación y mantenimiento, mientras que la Generalitat Valenciana asume las principales competencias en materia de prevención y extinción de incendios forestales. El Ayuntamiento, por su parte, desempeña un papel esencial en la planificación local, la coordinación de emergencias y el mantenimiento de la denominada interfaz urbano-forestal, esa franja donde las viviendas conviven directamente con la masa forestal.
Precisamente esa convivencia es una de las grandes singularidades de Campoamor. Pocas urbanizaciones del litoral mediterráneo pueden presumir de encontrarse tan integradas en un entorno natural de este valor, pero esa circunstancia exige también una atención constante para garantizar que el bosque y las zonas residenciales puedan coexistir con la máxima seguridad.
Más que buscar responsables, quizá la pregunta que deberíamos hacernos es si existe una estrategia de prevención suficientemente visible para los vecinos. ¿Se realizan trabajos periódicos de gestión forestal? ¿Se mantienen en perfecto estado los caminos de acceso para los servicios de emergencia? ¿Existen suficientes puntos de agua? ¿Conocen los residentes cómo actuar en caso de incendio? Son cuestiones que probablemente merecen formar parte del debate público, no cuando aparece el fuego, sino precisamente cuando todo está en calma.
Un patrimonio que merece la máxima atención
Los incendios de los últimos años demostraron la extraordinaria capacidad de respuesta de los equipos de emergencia y evitaron consecuencias mucho más graves. Esa eficacia merece ser reconocida. Pero el mejor incendio sigue siendo el que nunca llega a producirse.
Los pinares de Campoamor forman parte de la identidad de esta urbanización desde su origen. Son un patrimonio ambiental, paisajístico y también económico, porque constituyen uno de los grandes atractivos para quienes viven aquí o eligen este rincón para sus vacaciones.
Por eso, quizá este sea un buen momento para abrir una conversación constructiva. Una conversación en la que participen vecinos, propietarios, asociaciones, técnicos y administraciones. No para señalar culpables, sino para compartir ideas, conocer qué actuaciones ya se están realizando y analizar qué otras podrían impulsarse en el futuro.
Porque proteger el bosque de Campoamor no es únicamente una cuestión medioambiental. Es también proteger el paisaje que disfrutamos cada día, la calidad de vida que nos diferencia y el legado que queremos dejar a las próximas generaciones.
Nos vemos en Campoamor
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